sábado, 25 de octubre de 2014

Biografía

Soy Leyre Panero Mateos  y nací el 14 de Septiembre de 1992 en Pamplona.
De mis primeros años de vida apenas tengo recuerdos y los que conservo son por historias que mis familiares me han ido contando cuando he sido más mayor, el primer recuerdo que tengo y soy consciente de que me acuerdo y su recuerdo no es fruto de una historia contada es cuando tenía 5 años y mis padres me dijeron que iba a tener una hermanita pero que tendría que esperar un tiempo para que naciese y que por el momento estaría en la tripita de mi mama esperando a crecer un poco más.

Al igual que el resto de las personas mi vida está plagada de buenos y malos  recuerdos pero   son esos buenos los que me gustaría plasmar a lo largo de estas líneas.

Desde que tenía tres años hasta que iba a cumplir la mayoría de edad acudí al colegio Carmelitas/ Vedruna del guardo la mayoría de recuerdos de mi infancia, ya que en  él  pasaba la mayor parte del tiempo, además de esa época conservo  muchas amistades que hasta la fecha forman una parte importante de mi vida. Somos 11 y cada  uno ha ido escogiendo caminos muy diferentes pero esa esencia que nos unió cuando éramos pequeños se ha ido manteniendo y cultivando a lo largo de los años, enriqueciéndonos unos a otros de todas esas diferencias que en un primer momento podían distanciarnos pero que hemos aprendido a hacer de ello una fortaleza.

A lo largo de los años de la escuela bien es cierto que muchos amigos se han ido quedando en el camino pero al echar la vista atrás los recuerdas con una sonrisa en la cara.

Finalizar el colegio fue toda una experiencia, cerrábamos una parte importante de nuestra vida, nos íbamos haciendo mayores y nosotros éramos conscientes de ello (aunque para nuestros padres nunca dejásemos de ser sus niñas pequeñas) y venía una de las decisiones más importantes que debíamos tomar hasta la fecha, escoger que queríamos hacer con nuestro futuro. En eso momento claro que tuve dudas de  si mi elección había sido adecuada, pero también tenía la certeza que solo el tiempo me diría si es así o si  por el contrario me habría equivocado, pero lo que si tenía claro era que en esta vida cuando vamos tomando nuevas decisiones y teniendo nuevas responsabilidades la probabilidad de equivocarnos aumenta y si era así eso me serviría para aprender una valiosa lección, porque no solo de los aciertos aprende uno si no que lo importante es hacer una lección valiosa de todas nuestras acciones.


A día de hoy estoy segura que la elección que tomé aquel día fue acertada y me alegro de haberla tomado (aunque es cierto que hasta decidirme, por una cosa o por otra, dude muchísimo ya que sentía una responsabilidad tremenda y que no debía defraudar a nadie y menos a mí misma).

El comienzo de este verano fue muy duro, muchos compañeros y amigos  terminaron sus respectivos estudios y debían comenzar un nuevo periodo en sus vidas por lo que sabes que en cierta medida estarán un poquito más lejos de ti. Dejar la vida universitaria debe ser complicada y más en los tiempos que estamos viviendo pero es inevitable sentir cierta envidia ya que eres más consciente que ya poca gente queda tan mayor en la universidad y eso empieza a pasar factura en el autoestima.

Este año comienzo el 5º curso de mi carrera universitaria, ya solo me quedan dos, y lo afronto con mucha positividad ya que sabiendo todo el trabajo que nos espera durante este semestre la mejor manera de sobrellevarlo es con esa actitud y rodeada de personas dispuestas a trabajar.


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