Soy Leyre
Panero Mateos y nací el 14 de Septiembre
de 1992 en Pamplona.
De mis
primeros años de vida apenas tengo recuerdos y los que conservo son por
historias que mis familiares me han ido contando cuando he sido más mayor, el
primer recuerdo que tengo y soy consciente de que me acuerdo y su recuerdo no
es fruto de una historia contada es cuando tenía 5 años y mis padres me dijeron
que iba a tener una hermanita pero que tendría que esperar un tiempo para que
naciese y que por el momento estaría en la tripita de mi mama esperando a
crecer un poco más.
Al igual que
el resto de las personas mi vida está plagada de buenos y malos recuerdos pero
son esos buenos los que me
gustaría plasmar a lo largo de estas líneas.
Desde que tenía
tres años hasta que iba a cumplir la mayoría de edad acudí al colegio
Carmelitas/ Vedruna del guardo la mayoría de recuerdos de mi infancia, ya que
en él
pasaba la mayor parte del tiempo, además de esa época conservo muchas amistades que hasta la fecha forman
una parte importante de mi vida. Somos 11 y cada uno ha ido escogiendo caminos muy diferentes
pero esa esencia que nos unió cuando éramos pequeños se ha ido manteniendo y
cultivando a lo largo de los años, enriqueciéndonos unos a otros de todas esas
diferencias que en un primer momento podían distanciarnos pero que hemos
aprendido a hacer de ello una fortaleza.
A lo largo de
los años de la escuela bien es cierto que muchos amigos se han ido quedando en
el camino pero al echar la vista atrás los recuerdas con una sonrisa en la
cara.
Finalizar el
colegio fue toda una experiencia, cerrábamos una parte importante de nuestra
vida, nos íbamos haciendo mayores y nosotros éramos conscientes de ello (aunque
para nuestros padres nunca dejásemos de ser sus niñas pequeñas) y venía una de
las decisiones más importantes que debíamos tomar hasta la fecha, escoger que
queríamos hacer con nuestro futuro. En eso momento claro que tuve dudas de si mi elección había sido adecuada, pero
también tenía la certeza que solo el tiempo me diría si es así o si por el contrario me habría equivocado, pero lo
que si tenía claro era que en esta vida cuando vamos tomando nuevas decisiones
y teniendo nuevas responsabilidades la probabilidad de equivocarnos aumenta y
si era así eso me serviría para aprender una valiosa lección, porque no solo de
los aciertos aprende uno si no que lo importante es hacer una lección valiosa
de todas nuestras acciones.
A día de hoy
estoy segura que la elección que tomé aquel día fue acertada y me alegro de
haberla tomado (aunque es cierto que hasta decidirme, por una cosa o por otra,
dude muchísimo ya que sentía una responsabilidad tremenda y que no debía
defraudar a nadie y menos a mí misma).
El comienzo de
este verano fue muy duro, muchos compañeros y amigos terminaron sus respectivos estudios y debían
comenzar un nuevo periodo en sus vidas por lo que sabes que en cierta medida
estarán un poquito más lejos de ti. Dejar la vida universitaria debe ser
complicada y más en los tiempos que estamos viviendo pero es inevitable sentir
cierta envidia ya que eres más consciente que ya poca gente queda tan mayor en
la universidad y eso empieza a pasar factura en el autoestima.
Este año
comienzo el 5º curso de mi carrera universitaria, ya solo me quedan dos, y lo
afronto con mucha positividad ya que sabiendo todo el trabajo que nos espera
durante este semestre la mejor manera de sobrellevarlo es con esa actitud y
rodeada de personas dispuestas a trabajar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario