Una práctica ideal es aquella que esta
centrada en el alumno, es decir, esta adaptada a las necesidades y capacidades
del alumno para lograr el máximo desarrollo de sus capacidades. Por lo tanto es
el profesor quien se debe adaptar al alumno y no al revés.
Para poner en práctica este tipo de
modelo de enseñanza el profesor debe utilizar una metodología activa y participativa
por parte del alumnos para que sean ellos mismos quienes regulen su propio
aprendizaje.
Por lo tanto el rol del alumno es ser el protagonista y
guía de su propio proceso de aprendizaje, centrada en las posibles necesidades
que posea o que surjan el en transcurso del proceso. Si conseguimos motivar
a nuestros alumnos para que sean parte activa en la enseñanza conseguiremos
desarrollar en ellos un aprendizaje auto-regulado. Que es por excelencia uno de
los objetivos primordiales en la educación.
Muy en relación con este tema se encuentra una de las metáforas sobre
la enseñanza descritas por FOX (que en mi opinión es una de las significativas):
``The teacher is
like a gardener who gives every plant in
his garden what it needs´´
Viene a explicar que si cada profesor da a
sus alumnos lo que necesita conseguirá su mayor desarrollo, es decir, se debe hacer protagonistas a los alumnos en su proceso
de aprendizaje auto-regulado y no que los alumnos se tengan que amoldar a unos
sistemas educativos fijos y rígidos que no atiendan sus necesidades. Un buen
profesional debe ayudar a crecer a sus alumnos en sus posibilidades y de todos
es sabido que somos diferentes y una misma metodología no consigue los mismos
resultados en todos los alumnos.

Tu entrada tiene una especial relación con el efecto Pigmalión que he publicado en mi blog. ''El profesor debe conocer las capacidades de sus alumnos, sin prejuicios de antemano para desarrollar al máximo su potencial''
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